jueves, 27 de enero de 2011

Sobre creatividad


Todos queremos una vida de abundancia en todos los aspectos, personal, profesional, familiar, económico, de ocio. Esto implica el que seamos más eficientes, implica que cuando hagamos algo, sepamos cómo está trabajando nuestro cuerpo, nuestra mente… y que al utilizarlos lo hagamos hoy mejor que ayer. Para ello es fundamental la experimentación y el permitirnos cometer errores, sin catalogarlos como algo negativo.

En una sociedad que continuamente promueve la competitividad y nos convierte en ganadores o perdedores en función de los resultados que obtenemos, se convierte en algo trascendental eliminar dicha competitividad y recuperar el sentimiento y el disfrute de la pura experimentación.  Debemos recordar que todo proceso tiene un tiempo y todo tiempo tiene unos ritmos, y que no existe el fracaso, sólo un sistema inflexible y falto de matices.

Educamos según normas rígidas basadas en nuestras creencias, en lo que deseamos o en lo que nos han enseñado que debe ser. Para educar verdaderamente, debemos olvidarnos de lo que se supone son razones, métodos y lo correcto. Detrás de cada persona hay un mundo y nuestra labor consiste en descubrirlo de forma auténtica, sin expectativas o prejuicios previos, entenderlo, y ayudarlo según el sentido que él da y quiere dar  a su día a día.

Sabemos que en la vida y en la educación de una persona, todo influye y en principio nada es determinante. Podemos por tanto, influir de forma positiva en el crecimiento y desarrollo personal de cualquier individuo, pero el éxito y la interiorización definitiva de esos valores, sólo quedarán garantizados, cuando dicho individuo sea parte activa de tales procesos y los elija de forma consciente.

Llevamos años, siglos intentando y dando un tipo de educación y de cultura; y el mundo tal cual lo conocemos es fruto de este intento. Es tiempo de generar un cambio, de dar nuevos enfoques, y asumir que nuestra labor es simplemente ayudar a que las personas saquen y descubran su verdadero potencial, su capacidad infinita y su libertad. Tal vez así haya muchos más genios en este mundo, tantos como niños nazcan.


jueves, 20 de enero de 2011

Un árbol llamado Miguel

Salgo hastiado de la dejadez, la desmotivación y el empeoramiento que dan un cúmulo de motivos asociados a la larga edad. Transcurro entre la lluvia una cantidad de kilómetros que acrecentan mi sueño, mi hambre y mi pereza. Pero de repente, me veo inventando ejercicios con disfraz de juego, y siendo reclamada mi atención por unos enamos que orgullosos me cuentan lo valientes que son, por haberse superado. Otros trepan por mi espalda, y mientras la calma me alivia el cansancio, y la alegría alivia mi pereza. Me pregunto en qué bendita hora les enseñé el juego de trepar por el árbol. Y ese árbol se llama Miguel.

martes, 18 de enero de 2011

Asignatura pendiente


El sentido del amor, el sentido de la vida. Ni toda la educación, ni toda la ciencia del mundo puede servir para aclararnos y sacar una respuesta acertada en los momentos claves de nuestra vida. Sólo un alma que aprendió a hablar y un corazón que aprendió a escuchar puede hacerse cargo de estas situaciones y ver magia en un mar de dudas.
Y si estos puntos claves salen a la luz y nos zarandean en los momentos más importantes de nuestra vida, cómo es que nadie nos enseñó, nos explicó las reglas de este juego y la importancia de ser legales e impecables en él.
Quiero ser libre, quiero reir y llorar, con sentido y sin sentido, quiero hacer equilibrios al filo de mi alma y correr el riesgo de amar sin esperar nada a cambio, quiero encontrar el valor que me permita disfrutar del pájaro fuera de su jaula. Todo esto quise aprender y no recuerdo ninguna asignatura parecida.

Esfuerzo

"LA EDUCACIÓN ES EL MÉTODO COMÚNMENTE
 ACEPTADO DE CONDICIONAR LA MENTE".Krishnamurti

     Uno de los mayores engaños en los que cada día caemos, es aceptar el paradigma de que debemos educar y aprender con esfuerzo. Los niños deben saber que "el que algo quiere algo le cuesta" decimos, y aunque una parte de verdad se esconde tras esa frase, lo cierto es que también olvidamos e ignoramos la frustración, la dormidera y sobretodo la incapacidad que se esconde tras ella. Incapacidad de amar nuestra vida, incapacidad de enseñar a nuestros niños a amar lo que hacen, a celebrar y a disfrutar la vida, y a honrar su propia naturaleza, escuchar su intuición y a respetar sus propios ritmos. ¿Cuántas veces más tendremos que escuchar y cargarnos con frases del tipo "es que es un vago", "tiene mucho morro", "lo que le interesa bien que lo hace"...?
     Quizás es el momento de dejar de imponer criterios, aprendizajes y normas absurdas, y reconocer la "VIDA" que tenemos delante de nuestros ojos, asombrarnos y dejarnos sorprender por la versión única e irrepetible que cada ser humano puede aportar a esta Tierra.
     Quizás sea el tiempo de no empeñarnos en pasar a todos los niños por baremos, por expectativas sociales y futuros provechosos... rompiendo en pedazos su potencial, puliendo "su diamante en bruto" como máquinas que permitan crear joyas en serie.
     Quizás podríamos por una vez apartar nuestro esfuerzo por educarles, y simplemente disfrutar el regalo que trae implícito el poder escucharles, mirarles cada día por primera vez sin expectativas, sin querer enseñarles nada de lo que creemos saber... y simplemente acompañarles en el dudar, el elegir, el crecer, el aprender y el volver a cuestionarse cuando sea necesario todo aquello que aprendieron.
     El conocimiento es recopilar datos y surge del estudio, sin embargo, la sabiduría sólo puede surgir de la profunda meditación de uno mismo. La pregunta es, como responsables de la educación y sobretodo como personas ¿tendremos el valor de dejar atrás todo ese conocimiento enlatado que nos aleja de nosotros mismos y nos divide y separa de los demás, permitiendo simplemente que sea nuestra sabiduría innata la que florezca y nos guíe?
Nuestros sentidos y nuestra percepción, son una sala de espejos donde tan sólo podemos ver, oir, sentir... el reflejo tal vez alterado de la vida.

Texto anónimo


"NO QUEREMOS SABER NADA
DE CIENCIAS
QUE NO SEPAN DEL REIR
DE FILOSOFÍAS 
QUE NO SEPAN DEL LLORAR
NI DE GRANDEZAS
QUE NO REVERENCIEN A LOS NIÑOS"